CIVILIZACIÓN
Una civilización está determinada por una serie de elementos: el espacio geográfico, la organización económica, la organización social y política y las manifestaciones culturales.
Toda colectividad se asienta sobre un medio natural determinado, de forma que proporcione a quienes en él habitan los recursos necesarios para su desarrollo.
En su evolución, el hombre ha pasado por distintas fases de relación con su entorno geográfico; las primeras civilizaciones sobrevivieron porque consiguieron adaptarse a las condiciones físicas y climatológicas que las rodeaban, y más adelante consiguieron llegar a dominarlas.
En este sentido, la capacidad para dominar el entorno cultural está condicionada por el número de hombres que compone cada comunidad y de la manera en que ésta organiza sus relaciones económicas. Será, pues, necesaria una organización de la producción que comportará una división del trabajo.
Ambos aspectos serán los rasgos característicos de toda civilización, ya que constituyen el motor de su evolución.La organización de la producción implica unas actividades productivas y una forma de llevarlas a cabo (modo de producción esclavista, capitalista y socialista).
La manera en que se apliquen cada uno de estos modos de producción determinará el sistema económico de la comunidad.
El sistema económico generará los grupos sociales, los cuales, con unas funciones y trabajos determinados, constituirán la base de la sociedad.
A su vez, esta sociedad quedará enmarcada dentro de una organización política determinada por lo anterior.
Tanto la estructura económica como la social y política de una sociedad son elementos dinámicos a lo largo de la historia.
Teniendo en cuenta que los elementos más característicos de una civilización son los que se han señalado en la exposición anterior, éstos serán utilizados a partir de ahora como esquema general de cada uno de los periodos históricos que se estudiarán.

